Todos crecemos, maduramos, y de una forma u otra comprendemos cosas que antes nos parecía que no tenían lógica. Aprendemos a querer con razón, a evitar a ciertas personas y atraer a otras tantas, y luchar por lo que verdad uno quiere. Con el paso del tiempo sentimos esa melancolía de nuestra niñez y momentos que ya no vas a volver a vivir porque quizás te priven de ello o porque realmente es imposible; amigos que van y no vuelven, u otros que sí lo hacen, familiares, compañeros de clase, etc.
Pero si piensas fríamente, ¡qué pocas cosas vas a echar de menos si comienzas a valorar lo que tienes ahora! puede que estés en una época de cambios, de nuevas amistades y nuevos lugares, pero ¿qué más da eso si todo lo que te aportan es suficiente como para sentirte satisfecho?
Ya es hora de que valoremos, sintamos, lloremos sin tener vergüenza, demostremos, riamos sin motivo y con él. Estamos para vivir, para disfrutar cada momento que nos regala la vida, pues no tenemos tiempo suficiente como para desaprovechar cualquiera de nuestras sonrisas por tener un día amargo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario