lunes, 2 de noviembre de 2015

Monotonía

No me gusta la monotonía.
No me gusta despertarme todos los días a la misma hora, prefiero levantarme en horarios diferentes por tal de no caer en la rutina, siempre y cuando sea posible.
Posiblemente de las cosas que más adore en el mundo sea hacer planes improvisados. Planes que hace meses eran impensables que llevases a cabo, y mira, ahí estás, subiendo cincuenta metros y totalmente preparado para lanzarte al vacío.
Soy una gran partidaria de hacer lo que te apetezca, sin prestar atención a lo que posiblemente muchos critiquen y a la vez envidien.
Pienso que hay que sentirse especial, diferente, si no, ¿por qué estamos aquí? ¿de verdad sería interesante que todos fuésemos y pensásemos de igual forma? bah, aburrido.
Soy de aquellas que desea disfrutar de la vida, de los pequeños detalles, de la lluvia, de los atardeceres, incluso hasta cuando te levantas a las siete de la mañana pensando en el día tan duro que tienes por delante. Quizás tú en ese momento no eres consciente de las cosas buenas que te pueden pasar durante las próximas horas. Alomejor te sucede algo tan increíble que eres capaz de recordar aquel lunes como un precioso sábado toda tu vida.

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